Como conté en el anterior post, a
primeros de abril de 2015, tras la ecografía de rigor, el médico me dijo
que en dos días debía empezar a administrarme diariamente 175 unidades de Gonal
durante los siguientes cinco días cuando debería acudir de nuevo para una nueva
ecografía y analítica de control.
Los primeros pinchazos fueron
difíciles simplemente por el miedo y el desconocimiento. Nunca me había tenido
que pinchar y aunque una de las opciones es que te ayude otra persona preferí
hacerlo yo misma. Al cabo de dos días ya tenía una rutina establecida y el
miedo había desaparecido. El dolor del propio pinchazo era como el de cualquier
inyección, mitigado por el pellizco fuerte con el que agarraba la
"chicha", y el liquido no dolía al entrar, si acaso al salir la aguja
dejaba un pequeño escozor.
Durante esos primeros cinco días
me sorprendió lo rápido que me hinchaba. Me habían advertido de que una de las
posibles consecuencia de las hormonas era que el vientre podía hincharse, pero
el tamaño que iba adquiriendo desde el primer día me parecía demasiado. Comenzaba ya a notar como ciertos pantalones
dejaban marca en la cintura, como la curva de reloj de arena empezaba a
desdibujarse y como según que movimientos hacia algo dentro de mi caía como un
bloque.
A los cinco días acudí a la
primera revisión. Mediante las ecografías los médicos ven el número y el tamaño
de folículos que se van desarrollado en los ovarios y que más tarde al madurar
expulsarán un óvulo cada uno.
En esta consulta me atendió, por
supuesto, una nueva médica. De melena indomable, aunque realmente creo que
nunca lo había intentado (lo siento, pero es lo que más recuerdo de ella, unos
pelos electrizados, despeinados, que le daban imagen de poco centrada la
verdad) , pequeña y de movimientos rápidos. Junto a ella dos estudiantes (los
que tenemos como referencia un hospital universitario estamos acostumbrados a
tener más de un par de ojos encima durante las visitas ya sea para un dolor de
garganta o para que te revisen tus zonas más nobles).
Tras las preguntas de rigor para
ver si me encontraba bien a lo que lo único que le destaqué es lo hinchada e incomoda que
tenía la tripa me invitó a acomodarme, lo cual en ginecología quiere decir
"despatarrarte" en la camilla / potro en una postura de todo menos
digna.
Una vez preparado el ecógrafo
vaginal (los controles de este tipo siempre se realizan así) procedió a
introducirlo, giró la pantalla y lo siguiente que escuché de su boca fue: ¡Madre
mía! ¿Qué es esto?, al tiempo que achinaba los ojos y movía el ecógrafo en
mi interior. Sumado a esta reacción vi la cara de los dos estudiantes con los
ojos más abiertos que el niño de Doraemon .
Incorporada por el susto solo
acerté a decir: ¿Qué pasa?. En aquel momento no sé que pasó por mi mente.
Supongo que algo así como: Venga, ya empezamos. A ver que problema nos
encontramos....
Tras quince segundos en los que
nadie habló, achinando ella los ojos intentando ver aún no sabía el que,
moviendo el dichoso aparato dentro de mi y con una cara de pasmarotes
impresionantes los estudiantes, por fin la Doctora Pelos me dio información: Has
hiperestimulado.
Hiperestimulado amigas y amigos.
Una palabra que si alguna vez había oído antes no la recuerdo pero que desde
ese momento marcó uno de esos puntos en mi vida que cuando echo la vista atrás
siempre aparece.
Hiperestimulación ovárica
es un síndrome que puede afectar a mujeres que reciben hormonas por un
tratamiento de fertilidad debido a un exceso de medicación y lo que hace es que
el organismo genere más cantidad de folículos ováricos de lo normal. Los
síntomas mediante los que se presentan son dolor e hinchazón abdominal en su
forma leve pasando por vómitos, diarreas y una serie de dificultades hasta
incluso no poder respirar en su forma más grave (tranquilas, llegaremos a ese
punto no lo dudéis).
El caso es que tumbada en aquella
camilla me fui tranquilizando cuando la Doctora Pelos me explicó que se habían
asustado porque tenía una cantidad "indecente" de folículos.
Inocentemente le dije que eso sería bueno ¿no? Por lógica a mayor número de
folículos, mayores oportunidades para quedarte embarazada. Claro, pero hay
riesgos porque el organismo no esta preparado para el exceso de estimulación
que estás recibiendo. Tranquila, es cuestión de controlarlo ajustando la dosis
de Gonal (las hormonas causantes de esta superdesarrollo ovárico) y
controlar el Estradiol".
Estradiol. Nueva palabra
en mi vida. El Estradiol es la hormona
sexual de la mujer, lo que la testorena al hombre, responsable de entre otras
cosas el ciclo menstrual o preparare el útero para el anidamiento del embrión.
Controlar el Estradiol ante una hiperestimulación ovárica es vital para que el
organismo no llegue a su límite.
¿Y cual había sido el problema
para que yo estimulase a ese nivel? Pues que el doctor que me indicó la
cantidad de Gonal no había tenido en
cuenta mi ovario poliquístico. Dato importante: Los ovarios poliquísticos
aumentan la reacción de las hormonas. Las 175 unidades de Gonal que a una mujer
sin SOP le hubieran afectado a un mínimo a mi, con SOP, me habían afectado el
triple.
Tras la información y más
relajada (inocente) porque todo iba a estar controlado, la Doctora Pelos empezó
a cantar en alto el número de folículos
y tamaño al tiempo que uno de los estudiantes tomaba nota.
Recuento a 5 días de
hormonarme: 12 ovocitos de entre 7 y 12 centímetros. Aún me reía cuando se lo contaba a Mi Z :
¿Te imaginas que tenemos a los 12? (Bendita ignorancia).
Con mis 12 amigos, un síndrome
de hiperestimulación aún leve como compañero y una nueva cita para tres días
después con el fin de controlar el proceso y sobretodo el Estradiol salí de la
consulta dejando, estoy segura, a la Doctora Pelos comentando la jugada con sus
aprendices, pero más contenta que unas castañuelas porque no sólo estaba
produciendo futuros posibles "bebes" si no que estaba produciendo una
cantidad "indecente".
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