Mi historia: 3. Comienzan las pruebas. El mundo de la infertilidad se abre ante nosotros


Ya estábamos dentro. Ya nadie nos podía salvar.
Es verdad que la esperanza siempre estaba, que tal vez, una vez dentro de Fertilidad, al realizar más pruebas, alguien nos dijera: "No tenéis un problema muy grave. Tomar estas pastillitas milagrosas y ya está".

Por supuesto la idea de que un embarazo natural nos sorprendería cualquier día nunca nos abandonaba.  Por eso no desistíamos en nuestro empeño de conseguirlo poniendo toda la imaginación en ello. De esto entenderán mucho las que pasaron por la misma situación desesperada: piernas en alto después de cada relación, seguimiento de los días más fértiles como si la vida nos fuera en ello (realmente nos iba), relaciones cuando menos lo esperabas porque las tiras de ovulación te decían que si no era hoy mañana la mejor oportunidad se perdería hasta el mes que viene... 

Y por supuesto una labor de investigación mediante San Google digna de los mejores detectives. Desde información médica hasta blogs personales o foros. Fue en este último sitio donde más ayuda encontré la verdad. En concreto en el foro de la web "En femenino". Allí descubrí un sitio donde resolvía más dudas que en cualquier consulta y donde, sobretodo, me ayudaban a saber que iba a pasar, como iba a ser el proceso, sus variantes, sus posibilidades.... porque una de las cosas que mas eché de menos en el sistema médico fue que alguien desde el principio me hubiera dicho que nos iba a pasar, que podía ocurrir, cuales eran las opciones, que pruebas íbamos a tener que superar.... tal vez habrá personas a las que esto no les haga falta o incluso no les ayude, pero en mi caso hubiera sido muy beneficioso.

Cuando teníamos una nueva cita nunca sabíamos que nos iban a decir, nadie nos dio al menos un esquema de lo que íbamos a encontrarnos en este camino de la infertilidad que ya había comenzado. Para personas como yo, que tendemos y a las que nos gusta gestionarnos nuestros sentimientos, nuestras fuerzas, nuestras informaciones.... todo aquello que nos pertenece, creo que es sumamente importante tener todos los datos. Entiendo que en cualquier proceso médico es difícil marcar unas pautas en un comienzo pero si que considero que se puede dar una información de lo que nos podemos encontrar por el camino. A muchas consultas iba ya con preguntas en la cabeza gracias a que en el foro había oído hablar de la prueba que ese día nos iban a solicitar, por ejemplo. Si entras a una consulta en la que te dicen que te van a hacer tal o cual análisis, tal o cual prueba, o te dan cualquier información de un valor importante, lo que nos suele pasar es que en ese momento te quedas con el nombre si hay suerte, te bloqueas con la novedad, con la idea de que hay algo nuevo pero ya está, no te surgen preguntas, la emoción y el miedo te ciegan. Sin embargo, es salir por la puerta, asimilar y comenzar a surgir todo tipo de preguntas. Si tienes suerte y vas por el privado no hay ningún problema en que llames por teléfono y sin necesidad incluso de ir hasta el centro médico te resolverán cualquier cosa que les pidas. Pero en el caso de la Seguridad Social, querer mas respuestas implica pedir cita, lo que implica una demora de a saber cuanto tiempo, lo que implica que es probable que la prueba que te han mandado llegue antes de la cita en la que vas a preguntar sobre esa misma prueba. Imposible.

Por ello siempre he valorado toda la información que saqué de foros, blogs y las búsquedas que hicimos para ir armada, concienciada y preparada durante el camino...

Una vez que habíamos entregado los papeles en Fertilidad acudimos a nuestra médica privada para darle las nuevas noticias.  Tras escucharnos nos dio algunas indicaciones de lo que ocurriría el dia que nos llamasen desde la SS, las pruebas que nos pediría y nos aconsejó que para adelantar me realizara la Histerosalpingografía por el privado de forma que me evitase los retrasos que conllevaría realizarla por lo público. Ya sabíamos por aquel entonces que todo el tiempo que ganásemos era un logro.

Estoy segura de que más de uno  y una habéis tenido que leer el dichoso nombre más de una vez, ¿me equivoco?. A mi se me quedó grabado, extrañamente, de por vida.

Una histerosalpingografía es básicamente un examen de rayos X de las trompas de Falopio y el útero mediante un contraste para descartar o detectar cualquier problema en esta zona tales como adherencias, obstrucciones, masas tumorales...  cualquier anomalía que dificulte conseguir un embarazo.

Así que, por supuesto, lo hicimos.

Una tarde fría de octubre en una clínica privada habiendo tomado previamente un valium para relajar, un antibiótico para evitar infecciones y un paracetamol para las posibles molestias (todo ello indicado por supuesto por mi médica) deje que me introdujesen un liquido por el útero. Bonito, ¿verdad?.

La histerosalpingografía no requiere ingreso ni nada por el estilo.
Se realiza tumbada en una camilla, en mi caso sin ningún tipo de apoyo para las piernas por lo que siempre recordaré la tensión producida por la posición (piernas abiertas, rodillas flexionadas y apoyados los pies únicamente en unos estribos) que hacia que mis rodillas temblasen. A través de un tubo introducen el líquido que al entrar molesta en menor o mayor medida al recorrer todas las trompas. Recuerdo que había leído que si notas una especie de explosión en la zona de los ovarios es que no hay ningún problema grave porque quiere decir que el líquido ha pasado sin problemas. Por ello cuando note algo así como calambres en esa zona sentí cierto alivio.

Una vez que el líquido está en el interior, proceden a realizar la radiografía.

Realmente es una prueba básica aunque las molestias dependen de cada caso. El otro día hablando con una de mis Supermamas (prometo un post de todas ellas porque se merecen no uno, si no muchos), mi M3 (Prometo presentaros a mi M3 y su tropa) me dijo que ella lo pasó muy mal, llegando a marearse y tener que llamar a un familiar para que la fuera a buscar ya que había acudido sola (una de las cosas de no conocer las pruebas ni te las expliquen).

El caso es que la prueba se pasa y te vas a casa esperando que los resultados estén pronto y bien. Yo me fui a casa con un colocón majo gracias al valium al que no estoy acostumbrada y que hizo que me durmiera nada más llegar a casa. (Casi me duermo de pie en el autobús…)


OCTUBRE 2013

De repente un día abrí el buzón y allí estaba... un sobre blanco con letras verdes: SERVICIO DE SALUD ...

La primera cita para Fertilidad había llegado ¡Qué rapidez! Creo que ha sido la única cita que llegó en el mismo mes en que la pedimos.

Con una mezcla de nervios, emoción, miedo y muchas dudas allí estábamos, en ese espacio que nunca había visto del Hospital Miguel Servet, referente a nivel materno infantil en todo el país.

Parece mentira como pasamos por delante de espacios sin fijarnos en ellos. Varias veces había estado en la sala de visitas de ese hospital, de la maternidad, sin darme cuenta de que esa misma pared en la que me apoyaba separaba la zona donde hombres y mujeres esperaban su turno para empezar, continuar o muchas veces terminar su camino para intentar ser padres.

Con el paso del tiempo aquella zona que era totalmente desconocida dejó de tener secretos para nosotros.  Llegamos a saber cuales eran los mejores asientos para controlar las tres puertas de enfrente y sobretodo enseguida descubrimos que ese proceso se empezaba en la primera sala: primera consulta, información.... para continuar con el tratamiento de fertilidad en las dos siguientes: controles eco gráficos durante la administración de hormonas, seguimiento del tratamiento… y finalmente esa cuarta puerta, esa ante la que las parejas esperaban con las manos entrelazadas, donde siempre se escapaba un suspiro antes de cruzarla. Esa puerta en la que se alternaban las salidas de futuros padres emocionados a los que la felicidad y la sonrisa se les escapaba por los ojos y donde los besos no se contenían mas allá del umbral junto a parejas cuya pena se ocultaba tras gafas de sol antes incluso de salir del recinto, donde los brazos arropaban los hombros, donde la cabeza gacha y los pasos inciertos mostraban un futuro incierto. Tras esa puerta podías oír la sentencia que cambiaría tu vida para siempre: “Enhorabuena, estas embarazada” o la que te hundiría en el infierno “Lo siento, el tratamiento no ha funcionado”.

De momento nosotros nos encontrábamos ante la primera puerta tras la que nos encontramos con uno de de los cuatro rostros que durante todo el tratamiento se encargaría de acércanos a nuestro objetivo. Como ya he dicho en otras ocasiones en la SS te pueden ver innumerables médicos por un mismo caso.

Esta primera visita no tuvo demasiado de especial, excepto que era precisamente eso, la primera. El doctor nos corroboró lo que ya sabíamos, que había dos años de lista aproximada de espera desde la primera consulta relacionada con nuestra infertilidad, es decir junio de ese mismo año. Habíamos superado cuatro meses, sólo nos quedaban 20 si el “aproximadamente” no fallaba.

Con la histerosalpingrografía ya realizada (deberes hechos, buenos chicos) nos confirmó que las trompas y el útero estaban en buen estado, no había nada que dificultase el paso de los necesarios bichos. Sin embargo también confirmó que mi ovario derecho era SOP, aunque “eso no será ningún problema”. Ese mismo médico dos años después me pedía perdón sentado en la cama donde estuve ingresada una semana por problemas graves derivados de esos quistes. Pero eso será más adelante…

El caso es que salimos de aquella primera consulta además de con un papel para citar a mi Z con el urólogo, con ganas y nervios, al fin y al cabo salir de un médico sin malas noticias ya es positivo y a positivos a nosotros no nos ganaba nadie.

El camino había comenzado y nosotros íbamos a conseguir llegar a nuestra meta, fuera cuando fuera.




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